Seguir al conejo

El concepto de ³seguir al conejo² aparece por primera vez de la mano de
Lewis Carroll en 1862, en sus obras “Alicia y el País de las Maravillas” y
“A través del espejo y lo que Alicia encontró allí”.
La imagen del conejo simboliza un evento inesperado, el cual revelará a su
seguidor la comprensión de una realidad paralela y fascinante, que se
encargará de desmoronar sus convicciones personales. El conejo despliega una

nueva visión, una visión fantástica de la realidad desde otra perspectiva.
Seguir al conejo implica entonces la necesidad de una apertura agazapada y
expectante, un “dejarse llevar” y “dejarse sorprender”.
El conejo corre contra reloj hacia un lugar sin tiempo. El conejo no es
nadie ni nada en particular. El conejo es un símbolo, una alegoría de
aquello que está, que existe pero a veces no vemos. El conejo está para que
lo sigan. Simplemente hay que estar atento. Y sobre todo, nunca dejar de
moverse.

Gracias AP!

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